El Cid: le quitaron todo y se convirtió en uno de los hombres más temidos de España

Al pulsar, el vídeo se carga desde YouTube, que puede usar cookies. Más información
¿Prefieres verlo en YouTube? Ábrelo allí y déjame un comentario.
La historia en breve
Rodrigo Díaz, llamado el Campeador, fue un caballero castellano del siglo XI. Se crió en la corte del infante Sancho, sirvió después a Alfonso VI y fue desterrado dos veces: en 1081 y a finales de 1088. En el primer destierro puso su espada al servicio de los reyes musulmanes de Zaragoza; en el segundo actuó ya como caudillo independiente en el este de la península. El 15 de junio de 1094 conquistó Valencia, la defendió de los almorávides y la gobernó hasta su muerte, en 1099. El héroe del Cantar de mio Cid, compuesto hacia 1200, se parece a él, pero no es él.
El momento decisivo
Comienzos de 1081. Rodrigo lo pierde todo de golpe: el favor del rey, su lugar en la corte, la seguridad de su casa. No sale solo: lo acompaña su mesnada, los hombres de armas que viven con él. Prueba primero en Barcelona, donde no lo quieren. Entonces hace lo que hacían los caballeros sin señor: ofrecer su oficio a otro rey. Elige Zaragoza, una corte musulmana.
Lo que conserva no son tierras, sino lo que nadie le puede quitar: su prestigio como jefe militar y la lealtad de los suyos. Con eso gana Almenar y Morella, vuelve a la corte, cae otra vez en desgracia en 1088 y, sin rey al que servir, termina gobernando Valencia en 1094. No hay un discurso suyo que resuma ese momento; lo que sabemos son sus actos, contados por otros. Sí conservamos una línea suya: en 1098, al dedicar la catedral de Valencia, firmó como «el príncipe Rodrigo el Campeador» (Montaner).
Para ir más allá del vídeo
Quién fue de verdad, el mundo en que vivió, una cronología con la fuente de cada hecho, qué es historia y qué es leyenda, curiosidades, glosario y preguntas para pensar y debatir. Pensada para estudiar, para clase o para contarla bien.
Descargar la ficha (PDF)Gratis · cada semana
Una historia a la semana en tu correo
Cada semana, una historia real de alguien que no se rindió, con su ficha de estudio. Y pronto, de regalo para los suscriptores: «Las 10 historias que no se rindieron» en un solo PDF.
El mundo en que vivió
En el siglo XI la península no era un tablero de dos bandos. El califato de Córdoba se había roto en reinos pequeños, las taifas, que pagaban a los reyes cristianos un tributo de protección llamado parias. Los reinos cristianos también guerreaban entre sí, y los hermanos se disputaban las herencias: al morir Fernando I, en 1065, repartió sus reinos entre sus hijos Sancho, Alfonso y García, y la guerra entre ellos no tardó en llegar. Cristianos y musulmanes firmaban alianzas cruzadas sin que nadie se escandalizara; el propio Alfonso VI pasó su exilio en el alcázar de Toledo. En 1086 desembarcaron los almorávides, un poder norteafricano dirigido por el emir Yusuf ibn Tashufin, y el equilibrio cambió por completo (Montaner, Camino del Cid).
Verificado: historia y leyenda
El juramento de Santa Gadea es leyenda. La escena del Cid obligando a Alfonso VI a jurar en Burgos que no tuvo parte en la muerte de su hermano procede de leyendas del siglo XIII. Nadie exigió ese juramento, y Rodrigo siguió gozando de la confianza del rey (Montaner).
El Cantar no es una crónica. El poema, compuesto hacia 1200, retrata a un vasallo leal hasta el extremo, ofendido por un rey injusto. El Rodrigo histórico fue un guerrero profesional más complejo: sirvió a reyes musulmanes, desobedeció o pareció desobedecer a su rey en Aledo y, al final, actuó por su cuenta. El manuscrito del Cantar lleva la fecha de 1207 y el nombre de Per Abbat, a quien hoy se tiene más bien por el copista que por el autor (Montaner).
Ni traidor ni mercenario sin escrúpulos. Presentarlo como un mercenario frío que mataba cristianos por dinero es la caricatura contraria, igual de injusta: servir a un rey musulmán era algo habitual en su mundo.
¿Invicto? La frase se repite mucho. Las fuentes recogen una larga serie de victorias suyas, pero esta ficha no la da como hecho: «invicto» es una etiqueta de la tradición, no un dato comprobado.
Las causas del primer destierro se cuentan de distintas maneras: la versión tradicional culpa a la envidia de los cortesanos tras lo de Cabra; la investigación reciente pone el acento en la incursión de 1080 y en la política de parias de Alfonso VI (Montaner).
La fecha de la Historia Roderici se discute. Montaner la sitúa hacia 1185; otros investigadores la han propuesto más temprana. En cualquier caso es la biografía latina más completa y la fuente principal sobre su vida.
¿Sabías que…?
Se conserva su firma autógrafa: la estampó en 1098 en el documento con que dedicaba a la Virgen María la catedral de Valencia (Montaner).
«Cid» viene del tratamiento árabe sídi, «mi señor», que seguramente le daban en Valencia; por eso en castellano se le llama «mio Cid», es decir, «mi señor». Nunca usó oficialmente ese nombre: él se llamaba a sí mismo «el Campeador» (Montaner).
Capturó dos veces al mismo conde de Barcelona, Berenguer Ramón II: en Almenar en 1082 y en Tévar en 1090 (Montaner).
Fuentes
Primarias: Historia Roderici (biografía latina, h. 1185 según Montaner). Documento de dedicación de la catedral de Valencia (1098), con la firma autógrafa de Rodrigo. Cantar de mio Cid (h. 1200; manuscrito de 1207, Biblioteca Nacional de España), fuente literaria, no histórica. Secundarias: Alberto Montaner Frutos (Universidad de Zaragoza), «El Cid histórico: vida de Rodrigo Díaz de Vivar», Consorcio Camino del Cid, https://www.caminodelcid.org/cid-historia-leyenda/cid-historico/. Alberto Montaner Frutos, «El autor del Cantar», Consorcio Camino del Cid, https://www.caminodelcid.org/cid-historia-leyenda/el-cantar-de-mio-cid/el-autor-del-cantar. Ramón Menéndez Pidal, La España del Cid (1929). Imágenes: las del vídeo son recreaciones generadas para ilustrar la historia.



