Alejandro Magno y Bucéfalo: el muchacho que domó al caballo imposible

Alejandro Magno y Bucéfalo: el muchacho que domó al caballo imposible

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La historia en breve

Alejandro III de Macedonia, llamado Magno («el Grande»), nació en Pela en el año 356 a. C., hijo del rey Filipo II. Tuvo como maestro a Aristóteles. Fue rey de Macedonia desde el 336 hasta su muerte en Babilonia en el 323 a. C., con solo 32 años. En ese tiempo derrotó al Imperio persa, llevó a su ejército hasta la India y abrió la época que llamamos helenística. Su caballo, Bucéfalo, lo acompañó casi toda la vida, y la historia de cómo lo domó de niño es una de las anécdotas más famosas de la Antigüedad.

El momento decisivo

Una llanura de Macedonia. Un caballo carísimo que nadie consigue montar. Los hombres del rey lo intentan y el animal se encabrita una y otra vez. Filipo da la orden de devolverlo: es un caballo inservible.

El niño que mira la escena ve otra cosa. No ve un caballo salvaje, sino un caballo asustado. Y ve de qué tiene miedo: de la sombra que se mueve delante de sus patas. Los adultos llevan un rato peleando con el animal; él se pregunta por qué el animal pelea.

Lo que hace después es sencillo y por eso es brillante. No lo doma a golpes. Lo gira hacia el sol, de modo que la sombra queda detrás y el caballo ya no la ve. Le habla, le pasa la mano, monta sin brusquedad y lo deja correr cuando nota que se ha calmado.

Hay un detalle que se suele pasar por alto: Alejandro se juega algo. Ha criticado a los mayores delante de su padre y ha apostado el precio del caballo, una fortuna. Si fracasa, el ridículo es público. Su valor no está solo en montar, sino en exponerse a equivocarse delante de todos después de haber observado con calma.

Las palabras que conservamos son las del relato de Plutarco: la protesta de Alejandro («qué caballo están perdiendo»), la apuesta con su padre y la frase final de Filipo («búscate un reino a tu medida»). Plutarco escribió unos cuatro siglos después y él mismo introduce algunas frases con un «según se cuenta». Es una anécdota antigua y muy repetida, no un acta notarial.

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El mundo en que vivió

Macedonia era un reino del norte de Grecia que los atenienses miraban por encima del hombro, pero que con Filipo II se convirtió en la gran potencia militar de la región. La caballería era el orgullo de la nobleza macedonia y los caballos de Tesalia, una región vecina, tenían fama de ser los mejores de Grecia. En la corte, un buen caballo de guerra era un bien carísimo y un símbolo de poder. Domarlo no era solo una cuestión de fuerza, sino de oficio, paciencia y conocimiento del animal.

Verificado: historia y leyenda

¿Doce años? El vídeo dice que Alejandro tenía doce años. Plutarco no da la edad: solo cuenta que era un niño. La cifra de doce o trece años es una estimación moderna. Esta ficha no la da como dato.

¿Los mejores jinetes del reino? Plutarco habla de «los hombres de Filipo» que estaban allí, no de los mejores jinetes de Macedonia. La idea es la misma, pero la exageración es moderna.

La frase de Filipo. Plutarco la introduce con un «según se cuenta». Es la versión que ha llegado hasta nosotros, pero no podemos saber si fueron sus palabras exactas.

La edad de Bucéfalo. Si murió con treinta años en el 326 a. C., habría nacido hacia la misma época que Alejandro; Plutarco toma el dato de Onesícrito, un cronista de la expedición, y también recoge que otros atribuían su muerte a las heridas.

Otras ciudades. Plutarco añade que Alejandro también fundó una ciudad en honor de su perro Peritas, pero aclara que lo cuenta de oídas (Sotión, que lo oyó de Potamón de Lesbos).

¿Sabías que…?

  • Trece talentos era un precio altísimo por un caballo, y por eso la escena tenía tanto público: no se trataba de un animal cualquiera, sino de una compra digna de un rey (Plutarco, Alejandro 6.1).
  • Bucéfalo fue secuestrado. Durante la campaña de Asia unos bárbaros lo robaron, y Alejandro pagó un rescate cuando se lo devolvieron (Plutarco, Alejandro 44).
  • Hay una ciudad con nombre de caballo: Bucefalia, fundada a orillas del Hidaspes, en el actual Pakistán (Plutarco, Alejandro 61).

Fuentes

Primarias: Plutarco, Vida de Alejandro (Vidas paralelas), caps. 3, 6, 7, 44 y 61. Traducción inglesa de B. Perrin (Loeb Classical Library, 1919) en LacusCurtius: https://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Roman/Texts/Plutarch/Lives/Alexander/3.html (caps. 1-7) y https://penelope.uchicago.edu/Thayer/E/Roman/Texts/Plutarch/Lives/Alexander/8.html (cap. 61). Secundarias: Encyclopaedia Britannica, «Alexander the Great»: https://www.britannica.com/biography/Alexander-the-Great Imágenes: las del vídeo son recreaciones generadas para ilustrar la historia.

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