Agustina de Aragón: todos huían. Ella cogió la mecha de un muerto y disparó el cañón

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La historia en breve
Agustina Zaragoza Domènech (en su partida de bautismo, Saragossa) nació en Barcelona en 1786. No era soldado: era la mujer de un cabo de artillería. El 2 de julio de 1808, durante el primer sitio de Zaragoza, disparó un cañón de la batería del Portillo cuando sus artilleros habían caído y la defensa empezaba a retroceder. Aquel gesto la convirtió en símbolo de la Guerra de la Independencia. Siguió sirviendo en el ejército hasta 1813 y murió en Ceuta en 1857, subteniente retirada.
El momento decisivo
Es el 2 de julio de 1808. Tras casi un día entero de bombardeo, las tropas francesas del general Verdier lanzan un asalto general contra Zaragoza. Uno de los puntos atacados es la Puerta del Portillo, defendida por una batería.
Los artilleros que servían la pieza han caído, muertos o heridos. Los soldados que cubren la posición empiezan a retirarse. Agustina, que no es soldado, está en la batería porque lleva víveres a los hombres. Pasa entre los caídos, toma el botafuego (la vara con la mecha encendida) de la mano de un artillero muerto y dispara el cañón a bocajarro contra la columna que avanza. Los que se retiraban vuelven a su puesto.
Lo que se sabe y quién lo dice. La escena la escribió primero Charles Vaughan en 1809; según su relato, recogido por Southey, ella arrebató la mecha de la mano de un artillero muerto y disparó una pieza de a 26 libras. Las fuentes españolas hablan de un cañón de a 24: por eso conviene decir solo «un cañón». Palafox aseguró haberlo visto. Hay además un testimonio de la propia Agustina, escrito un año después en su instancia a la Junta Central (Sevilla, 1809). Según ella, animaba a los artilleros diciéndoles «ánimo, artilleros, que aquí hay mujeres cuando no podáis más»; cayó el cabo que mandaba la batería y casi todos los artilleros, y ella, con un botafuego, pasó entre muertos y heridos y descargó «un cañón de a 24 con bala y metralla». Es un relato en primera persona, pero conviene leerlo como lo que es: un escrito para pedir una recompensa. Las frases que a veces se le atribuyen («¡Viva España!» y similares) no aparecen en estas fuentes. Tampoco hay datos fiables de la hora exacta ni de la distancia del disparo.
Para ir más allá del vídeo
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El mundo en que vivió
En 1808 las tropas de Napoleón, que habían entrado en España como aliadas, ocuparon el país y pusieron en el trono a José Bonaparte. Estalló entonces la Guerra de la Independencia (1808-1814). Zaragoza, una ciudad sin murallas modernas ni gran guarnición, decidió resistir: sufrió dos asedios, el primero en el verano de 1808 y el segundo entre finales de 1808 y febrero de 1809. Sus defensas eran en buena parte improvisadas, con tapias, sacos de tierra y baterías montadas junto a las puertas de la ciudad, como la del Portillo. En esa guerra la población civil estaba en primera línea: mujeres, frailes y vecinos llevaban víveres, municiones y agua a los defensores.
Verificado: historia y leyenda
No fue la única. En las baterías de Zaragoza hubo otras mujeres, como Casta Álvarez o Manuela Sancho. La propaganda de la época concentró en Agustina varias hazañas y la convirtió en símbolo. El cañonazo del Portillo, sin embargo, está atestiguado.
Sus fugas. La de 1809 la cuenta ella misma: se quedó entre los enfermos del hospital de Puente la Reina y escapó. La segunda, tras caer prisionera en Tortosa (1811), se cuenta de dos maneras: unos relatos hablan de un canje de prisioneros y otros de que se fingió enferma en el hospital de Zaragoza. Los relatos de una condena a muerte o de un salto por una ventana no tienen base documental.
Los regalos de Wellington. Las biografías cuentan que en Cádiz el duque de Wellington la agasajó y le regaló algo: una medalla, según unas; un par de pistolas con incrustaciones, según la Asociación Los Sitios. No hemos encontrado ningún documento de la época que lo acredite, así que lo tratamos como tradición.
Goya. La estampa nº 7 de Los desastres de la guerra, titulada «¡Qué valor!», muestra a una mujer de pie sobre cadáveres disparando un cañón. La tradición la identifica con Agustina, pero Goya no la nombra.
Dónde reposa. Murió y fue enterrada en Ceuta. En 1870 el Ayuntamiento de Zaragoza trasladó sus restos al Pilar, y el 19 de julio de 1909, en los actos del Centenario de los Sitios, se enterraron definitivamente en la Capilla de las Heroínas de la iglesia de Nuestra Señora del Portillo, a pocos metros de donde disparó (Asociación Los Sitios). Algunas biografías dan otras fechas para este último traslado.
Sin retrato del natural en el momento. La imagen más próxima es el retrato grabado de las Ruinas de Zaragoza de Juan Gálvez y Fernando Brambila (1812-1813). Los rostros que aparecen en el vídeo son recreaciones.
¿Sabías que…?
- Lord Byron le dedicó versos en Childe Harold’s Pilgrimage (canto I, 1812): «Her chief is slain — she fills his fatal post» («Su jefe ha caído; ella ocupa su puesto mortal») (Byron, Childe Harold, canto I).
- El pintor escocés David Wilkie la retrató en The Defence of Saragossa (1828), un óleo que hoy pertenece a la Colección Real británica. Su fama llegó a Inglaterra antes que a muchas partes de España (Royal Collection).
- Pidió más de lo que le dieron. En su instancia de 1809 solicitó el sueldo de capitán; la Junta Central le concedió el de alférez (instancia y resolución, Asociación Los Sitios).
Fuentes
Primarias: Charles Richard Vaughan, Narrative of the Siege of Zaragoza (Londres, 1809). Robert Southey, History of the Peninsular War, vol. II (1827), que reproduce el relato de Vaughan; texto completo en el Proyecto Gutenberg: https://www.gutenberg.org/ebooks/60387. Lord Byron, Childe Harold’s Pilgrimage, canto I (1812). Instancia de Agustina Zaragoza a la Junta Central (Sevilla, 12 y 26 de agosto de 1809), con la resolución del 30 de agosto, y certificados de los generales Miguel de Lili y Pablo Morillo, reproducidos por la Asociación Los Sitios. Secundarias: Asociación Cultural Los Sitios de Zaragoza, «Agustina Zaragoza Domenech» (J. P. Goñi y otros textos): https://www.asociacionlossitios.com/los-sitios/personajes-ilustres/agustina-zaragoza-domenech/. Agustín Alcaide Ibieca, Historia de los dos sitios que pusieron a Zaragoza en los años 1808 y 1809 (1830-1831), citado por la Asociación. Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico Español: https://historia-hispanica.rah.es/. Imágenes: Francisco de Goya, Los desastres de la guerra, nº 7, «¡Qué valor!» (c. 1810-1815), plancha en la Calcografía Nacional, Madrid; dominio público. Juan Gálvez y Fernando Brambila, retrato de Agustina en Ruinas de Zaragoza (1812-1813), Biblioteca Nacional de España; dominio público. Iglesia de Nuestra Señora del Portillo: foto de Alcorce, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.



