Nezahualcóyotl: lo tenía todo y se recordaba que era de paso

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La historia en breve
Nezahualcóyotl fue señor (tlatoani) de Texcoco, una de las grandes ciudades del valle de México, en el siglo XV. A los dieciséis años vio morir a su padre a manos de un rey enemigo y pasó una década huyendo. Con ayuda de los mexicas recuperó su reino y en 1431 fue jurado rey: desde entonces Texcoco, México-Tenochtitlan y Tlacopan gobernaron juntos el valle. Se le recuerda como legislador, constructor y poeta. Los cantos que se le atribuyen hablan de una idea: en la tierra estamos solo un poco; que sean exactamente suyos se sigue discutiendo.
El momento decisivo
- Un muchacho de dieciséis años está subido a un árbol, escondido entre las ramas, mientras abajo su padre sale al encuentro de los soldados enemigos y muere peleando. Así lo cuenta Alva Ixtlilxóchitl, que pone en boca del padre unas últimas palabras: que no abandone a su gente y que recupere su reino.
Lo que viene después es lo que hace única esta historia. No hay un día de victoria sin más, sino casi diez años de huida, escondites y paciencia. Cuando vuelve, no se limita a recuperar lo suyo: propone repartir el poder entre tres ciudades. Y el hombre que lo perdió todo de niño y lo recuperó de adulto es el mismo al que la tradición atribuye unos cantos que insisten en que nada en la tierra es para siempre. Quizá quien ha visto caer a su padre sabe mejor que nadie que solo estamos un poco aquí.
En el vídeo, esa idea se cuenta con la imagen de un rey que sube de noche a contemplar las estrellas y escribir. Es una escena recreada, no un episodio documentado.
Para ir más allá del vídeo
Quién fue de verdad, el mundo en que vivió, una cronología con la fuente de cada hecho, qué es historia y qué es leyenda, curiosidades, glosario y preguntas para pensar y debatir. Pensada para estudiar, para clase o para contarla bien.
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El mundo en que vivió
En el siglo XV el valle de México era un mosaico de ciudades-estado alrededor de un gran sistema de lagos. Unas se aliaban con otras, se pagaban tributos y guerreaban entre sí. A comienzos de siglo dominaba Azcapotzalco, la ciudad de los tepanecas, con su señor Tezozómoc; Texcoco, al otro lado del lago, era su gran rival. Las culturas de lengua náhuatl tenían una tradición de cantos muy rica: se componían, se memorizaban y se interpretaban con música en ceremonias y reuniones de nobles. Se conservaban en la memoria y en códices pintados, no en libros como los europeos. Casi todo lo que hoy leemos de esa poesía, y de la vida de Nezahualcóyotl, se puso por escrito en alfabeto latino después de la conquista española.
Verificado: historia y leyenda
Quién cuenta su vida. Casi todo lo que sabemos de su biografía procede de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, un historiador (1568-1648) que escribió casi un siglo después de la conquista y que descendía de la casa real de Texcoco. Usó pinturas y relatos antiguos, pero también tenía interés en engrandecer a sus antepasados. Sus fechas exactas, sus discursos y sus cifras (dice, por ejemplo, que tuvo sesenta hijos y cincuenta y siete hijas) deben leerse con esa cautela.
¿Creía en un dios único? Alva Ixtlilxóchitl cuenta que Nezahualcóyotl levantó un templo de nueve pisos, que representaban nueve cielos, a un «dios no conocido» creador de todas las cosas; que al hablar de la divinidad la llamaba in Tloque in Nahuaque («el dueño del cerca y del junto») e Ipalnemoani («aquel por quien se vive»), y que aconsejaba en secreto a sus hijos no adorar ídolos (Historia de la nación chichimeca, caps. XLV y XLIX). Esos nombres aparecen en la poesía náhuatl, pero la idea de un rey casi cristiano es, para muchos estudiosos, el retrato que hizo un descendiente ya cristiano. Esta ficha no la da por cierta.
¿Son suyos los poemas? Los cantos se transmitieron de memoria y se escribieron décadas después de su muerte. Hay quien defiende que muchos atribuidos a él lo son en efecto, como Miguel León-Portilla, y hay quien interpreta los Cantares de otra manera. El caso más conocido es el de John Bierhorst, que en su edición de 1985 los leyó como cantos para invocar a los espíritus de los muertos; León-Portilla le respondió en 1986 que esa lectura se basaba en suposiciones sin apoyo en los textos (León-Portilla, Estudios de Cultura Náhuatl 18, 1986, pp. 385-400). Lo prudente es decir «atribuido».
El poema del cenzontle. El poema «Amo el canto del cenzontle…», que acompañó su retrato en el billete mexicano de 100 pesos, no se ha localizado en ninguna fuente antigua. Lo más probable es que sea una atribución moderna. No es una falsificación probada, pero tampoco una obra documentada.
El dique. Se le atribuye el diseño de un gran dique en el lago de Texcoco para separar el agua dulce de la salada. Es una atribución tradicional muy extendida; esta ficha no da fecha ni medidas porque no se han podido cotejar con una fuente antigua.
Otra historia del cronista. Alva Ixtlilxóchitl cuenta que Nezahualcóyotl se enamoró de la prometida de uno de sus señores, Cuacuauhtzin, y lo envió a una guerra para que muriera en ella. La historia recuerda demasiado a la del rey David y Urías como para no sospechar de su origen (León-Portilla 1986 la recoge del cronista).
¿Sabías que…?
Su nombre completo era Acolmiztli Nezahualcóyotl; «Nezahualcóyotl» suele traducirse como «coyote que ayuna» (Alva Ixtlilxóchitl da el nombre completo; la traducción es la habitual entre los nahuatlatos).
Cuando murió, dejó como heredero a un niño de siete años, su hijo Nezahualpilli, y lo presentó cubriéndolo con su propio manto real ante los embajadores de las otras dos ciudades de la alianza (Historia de la nación chichimeca, cap. XLIX).
El verso «no para siempre en la tierra: solo un poco aquí» procede de los Cantares mexicanos, una recopilación del siglo XVI; su retrato estuvo en el billete de 100 pesos de México (León-Portilla; nota de verificación del vídeo).
Fuentes
Primarias: Cantares mexicanos (manuscrito del siglo XVI, Biblioteca Nacional de México). Romances de los señores de la Nueva España (siglo XVI). Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Historia de la nación chichimeca (h. 1610-1640), edición digital en la Biblioteca Antológica: https://www.biblioteca-antologica.org/es/wp-content/uploads/2019/09/ALVA-IXTLILXÓCHITL-Historia-de-la-nación-chichimeca.pdf. Secundarias: Miguel León-Portilla, Trece poetas del mundo azteca (UNAM). Miguel León-Portilla, «¿Una nueva interpretación de los Cantares Mexicanos? La obra de John Bierhorst», Estudios de Cultura Náhuatl 18 (1986), pp. 385-400, https://hdl.handle.net/20.500.12525/1755. John Bierhorst, Cantares Mexicanos: Songs of the Aztecs (Stanford University Press, 1985). Imágenes: las del vídeo son recreaciones generadas para ilustrar la historia.



