Diógenes: el mendigo al que Alejandro Magno envidiaba

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La historia en breve
Diógenes fue un filósofo griego nacido en Sínope, una ciudad griega a orillas del mar Negro. Tuvo que marcharse de su ciudad por un escándalo de falsificación de moneda en el que estaba implicado él o su padre, que era banquero. En Atenas se hizo discípulo de Antístenes y llevó hasta el extremo la idea de vivir con lo mínimo: dormía en una gran tinaja de barro, llevaba un manto doble, un zurrón y un bastón. Lo llamaban «el perro», y de esa palabra griega viene el nombre de su escuela, los cínicos. Murió en Corinto, muy anciano; según una tradición, el mismo día que Alejandro Magno, en el 323 a. C.
El momento decisivo
La escena del vídeo, el encuentro con Alejandro Magno, la cuentan dos autores muy posteriores.
Plutarco, a finales del siglo I después de Cristo, unos cuatrocientos años después, la sitúa en Corinto, cuando los griegos reunidos en el Istmo eligieron a Alejandro general para la guerra contra Persia. Muchos filósofos y políticos fueron a felicitarle, pero Diógenes no se movió del Craneo, un barrio de las afueras de Corinto, donde Alejandro lo encontró tumbado al sol. Cuando le preguntó si necesitaba algo, Diógenes respondió: «Sí: que te apartes del sol». Alejandro quedó tan impresionado que, mientras sus acompañantes se burlaban, dijo: «Si no fuera Alejandro, querría ser Diógenes» (Plutarco, Vida de Alejandro, 14).
Diógenes Laercio, en el siglo III, la cuenta más breve. Estando Diógenes al sol en el Craneo, Alejandro le dijo: «Pídeme lo que quieras», y él contestó: «Deja de taparme el sol» (Diógenes Laercio, VI.38). En otro lugar recoge, como algo que «se cuenta», la frase de Alejandro de que habría querido ser Diógenes (VI.32).
Las dos versiones coinciden en lo esencial. Pero hay que saber que es una anécdota transmitida durante siglos, no el acta de una conversación: no tenemos ningún testimonio de alguien que la presenciara.
Para ir más allá del vídeo
Quién fue de verdad, el mundo en que vivió, una cronología con la fuente de cada hecho, qué es historia y qué es leyenda, curiosidades, glosario y preguntas para pensar y debatir. Pensada para estudiar, para clase o para contarla bien.
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El mundo en que vivió
Era la Grecia del siglo IV antes de Cristo, la época de Platón y Aristóteles. Las ciudades griegas eran pequeñas repúblicas con sus propias leyes y costumbres, y ser ciudadano de una ciudad lo era todo. Al final de la vida de Diógenes, el reino de Macedonia, con Filipo y luego con su hijo Alejandro, se impuso a las ciudades griegas, y Alejandro conquistó el Imperio persa hasta la India. En ese mundo de ambiciones enormes, Diógenes defendía lo contrario: vivir según la naturaleza, sin necesidades artificiales, sin respeto por las convenciones ni por el poder.
Verificado: historia y leyenda
¿Vivía en un barril? No exactamente. Las fuentes hablan de un píthos, una gran tinaja de barro de las que se usaban para almacenar. «Barril» o «tonel» es una traducción muy extendida, pero da una imagen equivocada: no era un tonel de madera, sino una vasija de cerámica.
¿Era un mendigo? Vivía de lo que le daban y presumía de no tener nada, así que la palabra se entiende. Pero era un filósofo con discípulos, que escribió obras hoy perdidas (Laercio da una lista, VI.80) y que fue tutor en casa de Jeníades.
¿Era estoico? No. Diógenes fue un cínico. Pero hay una línea directa: su discípulo Crates fue maestro de Zenón de Citio, el fundador del estoicismo (Diógenes Laercio, VI.85 y VII.2). Por eso a menudo se le relaciona con los estoicos.
¿Fue de verdad vendido como esclavo? Laercio lo cuenta a partir de obras tituladas La venta de Diógenes, de Hermipo y de Eubulo (VI.29-30). El título sugiere una obra literaria con mucha elaboración. El fondo puede ser cierto, pero las frases ingeniosas del mercado de esclavos huelen a recreación.
¿Murió el mismo día que Alejandro? Lo dice Demetrio, citado por Laercio (VI.79), y es demasiado redondo para darlo por seguro. Que murió en el 323, ya anciano, sí es la fecha aceptada a partir de esa noticia.
Muchas frases sueltas. Laercio recoge decenas de dichos de Diógenes, a veces contradictorios entre sí, y él mismo cita sus fuentes. Es probable que con el tiempo se le atribuyeran ocurrencias de otros cínicos.
¿Sabías que…?
- Inventó, que sepamos, la palabra «cosmopolita». Cuando le preguntaron de dónde era, respondió: «Ciudadano del mundo» (Diógenes Laercio, VI.63).
- Su tumba tenía un perro. Sobre ella pusieron un perro de mármol de Paros, y más tarde sus paisanos de Sínope le dedicaron estatuas de bronce (Diógenes Laercio, VI.78).
- Respondió a Platón con una taza. Cuando Platón hablaba de la «mesidad» y la «tacidad» (las ideas de mesa y de taza), Diógenes contestó que él veía una mesa y una taza, pero no la mesidad ni la tacidad (Diógenes Laercio, VI.53).
Fuentes
Primarias: Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos ilustres, libro VI (vida de Diógenes y de Crates) y libro VII (Zenón); traducción inglesa de C. D. Yonge, Proyecto Gutenberg: https://www.gutenberg.org/cache/epub/57342/pg57342.txt. Plutarco, Vida de Alejandro, 14; traducción inglesa de Dryden revisada, Proyecto Gutenberg: https://www.gutenberg.org/cache/epub/674/pg674.txt. Ediciones españolas recomendadas: Diógenes Laercio, trad. de Carlos García Gual (Alianza); Plutarco, Vidas paralelas, Biblioteca Clásica Gredos. Secundarias: los números de párrafo siguen la división habitual del texto griego de Laercio; la traducción de Yonge no los incluye. Imágenes: las del vídeo son recreaciones generadas para ilustrar la historia.



